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DE CodiceMonst

Entrada del Códice.

Estas son las hojas del Códice correspondientes a los monstruos y enemigos de Doom Eternal.

Carne de cañón

Zombis

Zombi
Estas miserables criaturas eran humanos que sucumbieron al influjo del Infierno y, corrompidos y seducidos por su poder, optaron por renunciar a su naturaleza. Quienes se entregaron al poder infernal no pueden ser salvados y se convierten en parodias grotescas y sin mente de su antiguo ser.


Diablillo

Diablillo
Carroñeros del inframundo, los diablillos se encuentran entre las bestias más comunes que se encuentran en la superficie quemada del infierno. Demonios menores del infierno, poseen inteligencia limitada, impulsada solo por el impulso de un cazador de buscar presas, una tarea para la cual es naturalmente adecuado debido a su capacidad innata de violencia. Como resultado de estos atributos, se convierte en un soldado ideal para los pies y a menudo se despliega en las legiones en guerra del Infierno, fácilmente manipulables y controlados por los demonios al mando a instancias de los capítulos soberanos. Es común que el Imp aparezca en la primera línea de un ataque ofensivo, un recurso prescindible desatado en grandes cantidades para superar y atravesar el frente enemigo.


Soldados

Soldados
Estos soldados baluartes de las fuerzas que protegían la Tierra frente a la invasión de los demonios, han sido reclamados por las tinieblas, y ahora luchan contra sus antiguos camaradas en el campo batalla.


Gárgola

Gárgola
Como su pariente el Diablillo, la Gárgola es un ágil e implacable depredador que ataca en manada. Esta bestia, nativa del mundo de los Centinelas, ha atormentado a la guardia de esta raza durante siglos. Como era una de las pocas especies de demonios capaces de atravesar las defensas amuralladas de Sentinel Prime, podía aparecer sin previo aviso y caer sobre alguna víctima desprevenida para luego desaparecer con ella en los yermos de exterior. Solo los cazadores más hábiles entre los Centinelas de la Noche podían interceptar a este enemigo volador, cuya mera presencia obligaba a mantener una vigilancia permanente en todo el perímetro de la ciudad.


Alma perdida

Alma perdida
El origen del Alma perdida se remonta a los condenados, humanos caídos en desgracia en el mundo mortal que deben pasar la eternidad en un estado de no vida como esclavos marcados por el pecado al servicio del infierno. Al parecer son innumerables y su población crece por millares cada vez que se alza el sol negro. A muchos de ellos no les espera más que una torturada existencia de trabajos forzados como esclavos. Los cuerpos de los condenados son frágiles y a aquellas que sucumben al esfuerzo, destrozados, desmembrados o incapaces de seguir sirviendo por cualquier otra razón, se les transporta a los pozos, donde se extraen sus almas para darles nuevos usos. Los que tienen la suerte de escapar de este procesa acaban invariablemente convertidos en Almas perdidas, espíritus transmutados en forma física. El alma perdida no conoce más que la demencia y su memoria es una imagen retorcida de la vida que tuvo cuando era mortal. Estas criaturas llevan una existencia fugaz en la que vagan sin propósito a la espera de dar con alguien que pueda darles el eterno descanso.


Drones Maykr

Drones Maykr
La población de Urdak está compuesta sobre todo por drones, criaturas que existen como extensiones de la voluntad de la Khan Maykr. Aunque poseen identidad individual, son físicamente incapaces de desobedecer una orden de su Khan, por lo que funcionan como un sistema de colonia en perfecta sincronía. Los drones nunca abandonan Urdak, pues sus cuerpos no están lo bastante maduros como para cruzar dimensiones sin sufrir daño.


Pesados

Aracnotrón

Aracnotrón
Los Aracnotrones se construyen con el material genético recuperado de los restos de la Mente arácnida maestra original, mejorados cibernéticamente mediante bioingeniería. Aunque su cuerpo exhibe solo una movilidad limitada, su singular constitución cerebral hace de ella la candidata ideal para la superestructura prostética y controlada por impulsos en las que viven permanentemente. Las instalaciones de la UAC donde se crearon estos seres, concebidas para diseñar y modificar demonios antes de usarlos como armas, quedó arrasada después de una fuga en la cadena de montaje que les costó la vida a todos sus trabajadores. La fábrica sigue funcionando bajo la IA administrativa y continúa fabricando Aracnotrones por su cuenta.


Cacodemonio

Cacodemonio
Los Cacodemonios, cazadores de las Tierras del Fangal, acechan en las lóbregas e insondables profundidades del infierno en busca de presas fáciles. Se trata de criaturas que vagan sin propósito, prácticamente privadas de capacidad cognitiva, percepción sensorial y demás impulsas propios de las criaturas de la naturaleza. Los Cacodemonios, movidos solo por el deseo de alimentarse, tienden a aparecer allá donde hay carne, dominadas por un apetito insaciable. Se dice que guardan cierto parecido con los Titanes ciclópeos de las antiguas leyendas del infierno, lo que llevó a los eruditos Centinelas a creer que estas olvidadas criaturas podían seguir vivienda en forma incorpórea.


Cadáver

Cadáver
El Cadáver, un producto de ingeniería biomecánica inhumana, se creó en los remotos laboratorios del enclave de los Sectarios. La criatura existe en un estado de reanimación parcial en la frontera de la vida y la muerte: su armadura cibernética simula un impulso viviente dentro de un anfitrión orgánico medio descompuesto. Diseñado con el fin de preservar la utilidad de un soldado incluso después de la muerte, la única manera de acabar con su anfitrión es separar la parte orgánica del cuerpo de los implantes cibernéticos.


Ciber-Mancubus

Cibermancubus
El Ciber-Mancubus, un demonio mecanizado y dotado de toda clase de modificaciones, está preparado para la guerra en vanguardia. Equipado con un mortero de doble cañón en cada brazo, su sistema de armas integrado utiliza las biotoxinas que secreta su cuerpo de manera natural, y refina la corrosiva y viscosa membrana que forman para convertirla en una cinta de munición toxoplásmica. Esta secreción corrosiva, extraída de la glándula espinal e introducida de manera intravenosa en el sistema de conversión de su armamento, se descarga, por medio de un mecanismo, en forma de proyectiles recalentados o de un fluido flamígero que, a la manera de un lanzallamas, se cuela entre las placas del blindaje.


Caballero del Terror

Caballero del Terror
El Caballero del Terror es una variante del Caballero del infierno modificada para aumentar su agresividad. Este mortífero producto de la ingeniería de los Sectarios de la UAC cuenta con una exoprótesis que suministra energía a sus cuchillas. Unos reguladores de epinefrina alimentan un torrente de adrenalina permanente en su organismo y cuenta con unos receptores de endorfinas sincronizados para responder al uso de las cuchillas que lleva en los brazos. Así, con cada criatura que mata, el Caballero del Terror recibe una descarga de dopaminas artificiales. Como resultado de estas modificaciones, este ser existe sumido en un estado de furia pura e inagotable, un sufrimiento del que solo puede encontrar respiro cuando mata.


Caballero del infierno

Caballero del infierno
El Caballero del infierno, una bestia guerrera entre los demonios, se ganó su puesto al servicio de los sempiternos archidemonios a lo largo de los milenios. Impuestos por las casas soberanas, han servida durante eones como brutales ejecutares de la voluntad del infierno, imponiéndose por la fuerza a las razas menores de demonios. Los Caballeros del infierno se rigen par un código de lealtad hacia sus señores demoníacos, cosa rara entre la estirpe infernal, dada su consideración innata a los órdenes jerárquicos. De hecho, sirven durante toda su vida a los dioses ancestrales del infierno sin que haya que forzarlos a hacerlo, satisfechos con el placer que les brindan la guerra y la profanación.


Mancubus

Mancubus
El colosal titán del mundo demoníaco conocido como Mancubus difiere mucho de los primeros especímenes de su raza que encontró la expedición de la UAC en Marte. A diferencia de sus parientes, cuyo blindaje era una especie de caparazón natural, esta variante muestra evidentes indicios de modificaciones anteriores realizadas por el hombre. Las placas acorazadas de su exterior y el sofisticado sistema de armamento que lleva en el brazo evidencian un intenta de multiplicar la capacidad de combate del Mancubus, cuyo tamaño y resistencia lo convierten en un enemigo formidable.


Dolor elemental

Dolor elemental
El Dolor elemental, una espantosa creación de las Llanuras del Umbral, procede de las abominables y primigenias profundidades del mundo de los demonios. Ajena a todo salvo a su propio tormento, esta criatura está condenada a forjar Almas Perdidas en el ardiente pozo de sus entrañas, un proceso agónico que se repite sin descanso hasta el fin de su miserable existencia. El único alivio que conoce para su tortura pasa por la proyección de su propio sufrimiento hacia el mundo. Por esta razón, el Dolor elemental obtiene un enorme gozo de la matanza indiscriminada y cualquier posibilidad de sembrar la desgracia entre aquellos más débiles que él.


Pinky

Pinky
Cuando surgió el Infierno en la Tierra, comenzaron a aparecer Pinkys en gran número, y al poco tiempo se habían convertido en la pesadilla de las fortificaciones del ARC. Gracias a su infranqueable caparazón frontal, pueden atravesar dispositivos defensivos, abrirse paso a través de defensas amuralladas y utilizar su capacidad de embestida para volcar e inmovilizar vehículos blindados. Los dispositivos del ARC, fuera cual fuese su capacidad de resistir el avance de las fuerzas del Infierno, podían sucumbir ante un solo Pinky si conseguía abrirse paso a través de su matriz defensiva, seguido por una horda de otros demonios. El ARC aprendió enseguida a priorizar a los Pinkys como objetivo y a utilizar bombarderos de largo alcance para impedir que se aproximaran.


Merodeador

Merodeador
El Merodeador es una criatura de oscuridad que caza desde las sombras y prefiere el sigilo y la ocultación al ataque directo. Dotado de infravisión parietal, el Merodeador puede ver lo invisible. Los Centinelas lo conocían como “el acechador nocturno" y su sobrenatural sentido de la vista lo convierte en un depredador letal, capaz de seguir el rastro de su presa incluso en medio de la negrura más impenetrable. Se cree que es pariente lejano de la raza de los Diablillos, y no suele aparecer en grupo, pues prefiere la precisión de la persecución solitaria cuando sale de caza.


Revenant

Revenant
El programa Revenant fue un experimento de bioarmamento que utilizaba tejido humano necrotiado y reanimado. Tras la destrucción de las instalaciones de la UAC en Marte, se creyó que había sido destruido, pero la aparición de los enclaves de los Sectarios en la Tierra -antiguos grupúsculos escindidos de la UAC que ahora están bajo el control directo del infierno- lo hizo aflorar de nuevo.

Aunque se preservó buena parte del armamento anterior de la plataforma tal como se diseñó en su versión original, lo que sí se modificó es su programación ciberneuronal. Ahora genera un patrón de señales en el córtex frontal del anfitrión que, a su vez, le provoca a este una sed de sangre desatada y enfebrecida. Mientras están activas estas señales, el anfitrión es incapaz de sentir otra cosa que la incontenible necesidad de atacar y destruir a todo ser viviente con el que se encuentre.


Espectro

Espectro
El Espectro, fruto de un ancestral texto de psicomancia prohibida, cobró existencia a partir de las inscripciones tomeicas de la obra ocultista "Los seis ojos sellados". En el interior de ruinas profanadas que llevaban siglos sin conocer la luz, los brujos de una casa soberana abandonada que buscaban levantarse contra el gobierno de los archidemonios infernales por medio de la magia negra desenterraron estas prohibidas escrituras. Su brujería les permitió desatar sobre las tierras infernales multitud de abominaciones y criaturas impías, entre ellas el Espectro, una amalgama etérea del Pinky. Por su responsabilidad en estos actos perversos, los archidemonios impusieron a estos insurgentes un castigo inefable: un decreto de sufrimiento para toda la eternidad.


Flagelante

Flagelante
La Flagelante, una moradora carroñera de las tierras infernales, fue descubierta por los equipos de la UAC en el desierto negro de los Yermos del Santuario. Estos demonios esquivos y reptilianos se mueven con enorme velocidad y agilidad, y pueden atacar desde muy lejos con unos látigos cortantes retráctiles que llevan escondidos en el antebrazo. Esta raza de demonio en concreto fue objeto de gran interés para los ingenieros de la UAC en la Tierra, pero todos los intentos de capturar con vida un espécimen de la ágil e impredecible criatura demostraron que se trataba de un ser excepcionalmente peligroso. Tras obtener al fin especímenes vivos, los científicos le implantaron una serie de mejoras cibernéticas diseñadas para aumentar aún más su fuerza y su peligrosidad innatas.


Super pesados

Archi-vil

Archi-vil
El Archi-vil, creado en el fuego infernal, es muy temido entre los demonios menores por su habilidad innata de canalizar y manipular los impíos poderes de la magia del infierno. Descendiente de la raza más antigua de los demonios, ha ocupado durante mucho tiempo un puesto en la casta gobernante de la raza demoníaca de noble estirpe. Entre las huestes infernales, se distingue por un intelecto superior, y sus poderes de psicomancia lo convierten en un señor natural para las bestias salvajes y primitivas del averno, capaz de doblegar a otros demonios de mente más débil.


Barón del infierno

Barón del infierno
Los Barones Flaminato, clan descendiente de la infernal estirpe de los barones, proceden de los cáusticos y carbonizados páramos que bordean el Abismo Ardiente. Estas llanuras sulfúricas, parajes salpicados de espinas irregulares hechas de piedra irrompible y templadas por el embate de las mareas magmáticas, sirven desde tiempos inmemoriales como destino final para los condenados al exilio. Los Barones Flaminato evolucionaron en este entorno y, alimentados con los restos de los condenados, desarrollaron caparazones de obsidiana además de quedar impregnados, con el paso del tiempo, de la materia incendiaria del mismo Infierno.


Cazador infernal

Cazador infernal
Los guerreros Centinelas de antaño ya conocían al Cazador infernal, miembro de una raza de cazadores de aspecto bestial y mortíferos depredadores de la Era del Metal. El Cazador infernal, extraído de las profundidades congeladas de la tundra polar, pertenece a una raza ancestral descubierta por una excavación de los sectarios en el remoto Ártico. Los restos de esta criatura, sepultados bajo el hielo durante millones de años, fueron objeto de un experimento de necrorregeneración destinado a demostrar si, como creían los sectarios, era posible reconstruirlos. En la remota ciudadela de los sectarios, se reconstruyó de manera ceremoniosa y sistemática un altar para rituales de alta tecnología que ahora se alza sobre las ruinas del Gólgota. Aunque, en la actualidad, la mayor parte de los componentes de la criatura son cibernéticas, conserva facultades mentales superiores y un brutal instinto depredador, complementado con un armamento con la potencia de fuego de una división blindada.


Acechador

Acechador
Mientras la guerra civil consumía Argent D’Nur, la guardia de los Centinelas de la Noche se dividió entre quienes querían seguir sirviendo a la Khan Maykr y los que estaban dispuestas a rebelarse contra aquellos a quienes debían proteger. Los más desilusionados dieron la espalda al juramento de lealtad hacia la corona y abandonaron su alianza con esta. Estos guerreros se unieron al grupo separatista dirigido por la clase de los sacerdotes exaltados y se aliaron con los Maykr y sus devotas para dar un golpe de estado contra la casa real de los Centinelas. A quienes cayeran en el campo de batalla después de haberse aliada con los Maykr se les negó el eterno descanso. Resucitadas por la Máquina de Divinidad de diseño Maykr, volvieron de la tumba transformados por el poder del infierno y reconstruidos con un único propósito: cazar al Slayer como caballeros de las huestes demoníacas.


Ambiental

Tótem de aumento

Tótem de aumento
Estos tótems del sufrimiento humano se forman a partir de la torturada resonancia de seres antaño vivos, y se encarna gracias a las negras artes de la psicomancia. El tótem de aumento, una baliza de energía oscura necroplásmica, irradia una vez formada del todo una nube tenebrosa de magia infernal. Esta energía ejerce una potente influencia sobre cualquier criatura viviente situada a su alcance: en su presencia, los demonios reciben un torrente de adrenalina que amplifica su agresividad y su sed de sangre. A la inversa, se convirtieron en símbolos de terror para los humanos, cuya mente queda sepultada bajo un terror de pesadilla en su presencia. Por ello, para que se generalizasen, había que desarrollar el escudo mental del ARC, un implante ciberneuronal que inmunizaría a sus soldados frente a la influencia psiónica del tótem de aumento.


Bola blanca

Bola blanca
Estos zombis deformes, antiguos ingenieros de la UAC, quedaron inutilizados durante la batalla de la Tierra. Ahora, sus cuerpos son una perturbadora fusión de cuerpo, hueso y barril.


Tentáculo

Tentáculo
Estas excecencias infernales, objeto de gran interés para los científicos del ARC en la Tierra, aparecieron por todo el planeta y se asentaron allí donde se dejó sentir la presencia del Infierno. Forman unas estructuras con patrones caóticos y aparentemente aleatorios, cuya propagación ha avanzado a velocidad alarmante, con un ciclo de reproducción que los científicos del ARC temen imposible de contener. El efecto ambiental resultante es extremadamente hostil para la vida en la Tierra, y se traduce en un contagio biológico a gran escala y un sinfín de peligros orgánicos. Allí donde aparecen estas formaciones semejantes a nidos, lo hacen protegidas por una especie de tentáculos cubiertos de largas espinas que demuestran una sorprendente percepción del entorno y son perfectamente capaces de destripar a cualquiera al que consideren una amenaza.
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